El culto a la Virgen del Rosell se remonta a la época bizantina de Cartagena, y la Cofradía del Rosell es la más antigua de cuantas se fundaron en la ciudad. La Hermandad de los Cuatro Santos nació en 1779. La cofradía actual, erigida canónicamente en 2018, une ambas devociones.
Los orígenes
El 16 de noviembre de 1272 el rey Alfonso X el Sabio creó la Orden Militar de Santa María de España, con sede en Cartagena y bajo la protección de la Virgen del Rosell. La Orden, conocida fuera de la ciudad como la «Orden de la Estrella», tenía como fin la defensa de las costas y del comercio en el Mediterráneo, y su escudo mostraba una estrella de ocho puntas con la efigie de Santa María del Rosell en el centro. Al integrarse poco después en la Orden de Santiago, la abadía de Cartagena y la imagen de la Virgen quedaron bajo la custodia del Concejo de la ciudad.
En 1571 el Concejo contrató al ingeniero militar Juan Bautista Antonelli la construcción de una capilla municipal y un retablo en la catedral de Santa María la Vieja para el culto a la Virgen del Rosell, Patrona canónica de Cartagena. En 1619 la Cofradía del Rosell ocupaba en la procesión del Corpus el lugar más cercano al Santísimo, señal de ser la más antigua de la ciudad.
La Hermandad de los Cuatro Santos
El 24 de noviembre de 1694 la borrasca de Santa Catalina estuvo a punto de arrasar Cartagena. Desde el año siguiente el Ayuntamiento cumple el Voto perpetuo a los Cuatro Santos, que se mantiene hasta hoy. En 1745 se colocaron cuatro estatuas de los santos en hornacinas en las Cuatro Esquinas, que dieron nombre a la calle, y en 1755 Francisco Salzillo talló, por encargo del Concejo, las imágenes de los Cuatro Santos, que se colocaron en la capilla municipal de la catedral flanqueando a la Virgen del Rosell.
El 17 de enero de 1779 se constituyó la Hermandad de los Cuatro Santos con el fin de dar culto a los ilustres hijos de Cartagena, uniéndose así al que recibía la Santísima Virgen del Rosell.
Definitivamente instaurada en su trono presidencial de la Iglesia Arciprestal de Cartagena, la Emperatriz y Reina de los Cielos y de la Tierra.
Prensa local, 15 de diciembre de 1951
El siglo XX
La prensa local de abril de 1921 describe la procesión de la Santísima Virgen del Rosell y menciona la Corte de Señoras de la Virgen. Las cinco imágenes permanecieron en la capilla del Concejo hasta la Guerra Civil: tras la quema de la catedral fueron salvadas y trasladadas a la custodia del párroco de Santa María de Gracia, en cuyo altar mayor se encuentran desde entonces. Son de las escasas obras de arte religioso que sobrevivieron a la contienda en Cartagena.
El 15 de diciembre de 1951 la Virgen fue entronizada de nuevo en Santa María de Gracia, y la Real e Ilustre Hermandad de los Cuatro Santos se hizo cargo del mantenimiento de su devoción. El 13 de septiembre de 1957 se firmaron, por decreto episcopal de monseñor Ramón Sanahuja, los últimos estatutos conocidos antes de los actuales, con don Eduardo Cañabate Navarro como Teniente Hermano Mayor; el último Teniente Hermano Mayor del que hay constancia fue don José Zarco Avellaneda, fallecido en el año 2000.
La recuperación del culto
En noviembre de 1993, a iniciativa de don Antonio Navarro Zamora, se recuperó la Solemne Eucaristía a la Santísima Virgen del Rosell en la segunda dominica del mes, y al Triduo se incorporó la Ofrenda Floral, a la que en 1999 se unieron las cofradías pasionarias y de gloria de la ciudad. En 2006 el Voto perpetuo del Ayuntamiento a los Cuatro Santos, que se celebraba por separado desde 1694, se incorporó al Triduo, formando un solo acto litúrgico.
El 24 de febrero de 2016 la talla de la Virgen fue declarada Bien de Interés Cultural, y en noviembre de 2017 se recuperó la salida en procesión de la imagen, llevada por portapasos de las distintas advocaciones marianas de Cartagena y por fieles en general.

La cofradía hoy
El 9 de abril de 2018 el obispo de Cartagena, don José Manuel Lorca Planes, erigió canónicamente en la parroquia de Santa María de Gracia la Real e Ilustre Cofradía de la Virgen del Rosell y los Cuatro Santos, uniendo formalmente las dos hermandades. Sus fines son potenciar el culto a la Virgen del Rosell y a los Cuatro Santos en sus festividades litúrgicas, el bien común y la ayuda a los más necesitados en el ejercicio continuo de la caridad, y acercar a la Iglesia a las personas alejadas de la fe.
La medalla de la cofradía une la imagen de la Virgen con la medalla que tenía la Hermandad de los Cuatro Santos; su color distintivo es el rojo cartagenero o carmesí.